Todo me inspira. Las apariencias, la realidad.
Aunque ahora mismo todo sea una mierda.
También me inspiran tus inseguridades y tus miedos.
Aunque me pierdo en los recuerdos y se me olvida hasta cómo pronunciabas mi nombre.
También te echo de menos, a ti, sobre todo eso.
Tus cosas, tus locuras, tu mundo... que estaba patas arriba.
Aunque más echaba de menos hacer las cosas a mi manera... más me echaba de menos a mi.
Que demasiadas turbulencias había en mis sueños, tenía que despertar, y aterrizar.
Que tu voz era bonita pero este nuevo amanecer más, aunque ya no estés tan cerca.
Que esto no ha acabado, que se queda aquí marcado. Y sigue, y sigo, y sigues.
Y que en invierno todo se ve más triste, más nublado, y sólo vemos la parte fría de la vida, pero estad tranquilos porque el viento se lleva las nubes negras y al final, al final se ve el sol aparecer.
Así que... aprovecha y no esperes al tiempo, porque el viento se lo lleva también y: brilla, radia, ilumina, pasa de todo y sonríe.
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